El Consell de Ibiza y el Ayuntamiento de Ibiza han respaldado públicamente a sus inspectores de transporte y a la Policía Local tras una disputa sobre un taxi con licencia en Palma que fue denunciado mientras se encontraba en Ibiza.
La controversia comenzó después de que el vehículo fuera denunciado por la Policía Local de Ibiza el 27 de agosto por supuestamente operar en la ciudad sin la autorización municipal requerida. El caso se ha convertido desde entonces en un desacuerdo público entre las autoridades de Ibiza y la Federació Independent del Taxi de les Illes Balears (FITIB), cuyo presidente acusó a la acción de inspección de tener una “apariencia xenófoba”.
¿Qué pasó con el taxi de Palma?
Según el Ayuntamiento de Ibiza, el taxi fue detectado operando en Ibiza sin la autorización local necesaria.
El conductor fue denunciado por una infracción muy grave según la normativa municipal de taxis de Ibiza y podría enfrentarse a una multa de entre 1.001 € y 6.000 €. Las autoridades también dijeron que el caso podría acogerse a la legislación balear de transporte, que considera como una infracción muy grave operar sin el permiso municipal requerido o recoger clientes sin la licencia adecuada.
El Servicio de Inspección de Transportes del Consell también participó en la operación.
La Asociación de Taxis de Palma discrepa del relato
Sin embargo, la asociación de taxis de Palma ha rebatido enérgicamente la interpretación de los hechos por parte de las autoridades.
El presidente de la FITIB, Biel Moragues, dijo que el vehículo transportaba a siete taxistas de Palma que habían viajado a Ibiza para un almuerzo privado, y que el grupo tenía previsto regresar a Mallorca el mismo día.
Dijo que el grupo tenía billetes de ferry de vuelta como prueba e insistió en que el taxi no había estado trabajando ni buscando clientes.
Moragues reconoció que el vehículo no debería haber estado estacionado en una parada de taxis, pero argumentó que esto no significaba que estuviera operando comercialmente en Ibiza. También criticó la forma en que se manejó el incidente y dijo que la asociación impugnaría la posible sanción.
La disputa sobre la xenofobia
El desacuerdo se intensificó cuando Moragues cuestionó públicamente la conducta de los inspectores y describió la intervención como de posible apariencia “xenófoba”.
El Consell ha rechazado esa acusación y ha exigido una corrección inmediata.
El conseller de Territorio, Movilidad e Infraestructuras Viarias de Ibiza, Mariano Juan, calificó la acusación de “absolutamente inaceptable” y defendió la profesionalidad de los inspectores.
Argumentó que una cosa es discrepar de una sanción administrativa e impugnarla a través de los procedimientos adecuados, y otra cosa es acusar a los funcionarios públicos de tener motivaciones xenófobas.
El Consell subrayó que la persona implicada tiene derecho a presentar alegaciones, pruebas y recursos a través del proceso administrativo normal.
El Ayuntamiento de Ibiza también respalda a los inspectores
El Ayuntamiento de Ibiza también ha expresado su apoyo a los inspectores y a la Policía Local.
El concejal de Movilidad, Rubén Sousa, dijo que el municipio apoya plenamente el trabajo conjunto que se está realizando para hacer cumplir la normativa de transporte y combatir la competencia desleal.
Argumentó que los inspectores y agentes deben poder realizar sus funciones sin que su profesionalidad sea cuestionada públicamente simplemente porque se discute una intervención particular.
Una campaña más amplia de Ibiza contra el transporte ilegal
La disputa se produce en el marco de una campaña estival intensificada contra el transporte ilegal y no autorizado de pasajeros en la isla.
Las autoridades de Ibiza han estado llevando a cabo inspecciones conjuntas con inspectores de transporte del Consell y la Policía Local, abordando cuestiones como taxis ilegales, VTC que operan fuera de la normativa y otros transportes de pasajeros no autorizados.
Apenas unos días antes de esta controversia, los inspectores denunciaron 11 infracciones de transporte más con propuestas de sanciones por un total de alrededor de 60.000 €, incluyendo casos que involucraban a VTC que supuestamente recogían clientes sin registro previo y dos supuestos taxis piratas.
Otra operación nocturna posterior resultó en 27.400 € en sanciones propuestas que involucraban a cinco vehículos, incluyendo un vehículo de transporte de pasajeros supuestamente ilegal y un VTC acusado de recoger clientes indebidamente.
¿Qué pasará después?
El caso del taxi de Palma es ahora materia del proceso administrativo pertinente.
Las autoridades mantienen que el vehículo operaba sin la autorización requerida, mientras que la asociación de taxis de Palma sostiene que se utilizaba para un viaje privado y que no se buscaba a ningún pasajero.
La posible sanción puede ser impugnada a través de los procedimientos establecidos, lo que significa que la disputa no es una constatación final de mala conducta en esta etapa.
No obstante, el episodio pone de manifiesto las tensiones que rodean al sector del transporte de Ibiza durante la temporada alta de verano, cuando la demanda de taxis y otros servicios de pasajeros es máxima y las autoridades intensifican sus esfuerzos para evitar que operadores no autorizados trabajen en la isla.